viernes, 22 de marzo de 2013

A propósito de odiarse

Ay, el drama.

La verdad sólo quiero distraerme.
Faltan 20 minutos para mi hora de "comida" no tengo muchas ganas de seguir pensando.

La neta, la neta: qué cosa tan arriesgada acabo de hacer. Esto de abrir el blog, así nomás, fue obra de mi yo impulsivo. Y explico: tengo una hija de tres añitos, y sí, un esposo.
El tema es que.. bueno.. "gracias a él" cuando lo conocí, salí de esto (ajá, cómo no).
Y él nunca ha sabido, o si lo ha sabido hace de la vista gorda, que yo siempre vuelvo. Que duro 3 meses  debatiéndome y atascándome, y luego otra vez... me grita la mente: "DEJA DE TRAGAR, ESTÁS GOOOORRRRDAAA" *y ella llora y se revuelca y él nunca lo ha entendido*.

Y ya saben lo que sigue: "¡No me jodas! ¡Si estás bien flaca! Ya quisiera estar como tú blablablablabla."
Y tú te sientes, lo ves, lo sufres, te tocas el vientre y sientes toda esa carne que NO debería estar ahí.
Los muslos, las caderas (porque además, mis caderas se ensancharon muchísimo cuando tuve a mi hija! u__u), los brazos... veo mis brazos como si fueran los de la señora de los tamales (en México, las señoras que venden tamales o fritangas usualmente son obesas).

Y me consume, de verdad lo hace. Trato y digo que ya no ocupa el 100% de mi tiempo, y es verdad porque ya no puedo. Porque ahora la tengo a ella, y lucho conmigo misma, y al final... soy asquerosa, así me veo.

Cuando empecé, pues bueno.. sí, sí era muy gorda. Mido 1.52 cms de altura y pesaba 68 o 67  kgs. No estoy muy segura, porque bloquée esa parte de mí... pero sí lo recuerdo. Recuerdo los "eres tan buena amiga!" del baboso que me gustaba en segundo de secundaria y que además era mi mejor amigo en ese tiempo y al final, aún con mi amor incondicional... prefirió a la flaquita, a la que podía abrazar sin que se le desparramara la panza, a la que no le daba vergüenza. Llegué a pesar 45, no es muy bajo en realidad y estaba "dentro de mi peso" pero vamos, de 68 a 45 pues sí que lo notaron! Y entonces todo mundo se interesaba por "la flaquita chaparrita de pelo largo".
Me caga el ser humano en general, la naturaleza animal de la gente, me caga que digan lo que sea.. siempre se van a tirar (expresión en México: follarse, tener sexo con) a la flaquita grácil, siempre se van a enamorar de la bonita delgadita.
Ya no me interesa eso de los novios, del ligue, ya mi vida es otra (de por sí, nunca me interesó). Mi vida es otra y  los amo. Los amo infinitamente. Y me duele no poder ser mejor para mí, por ellos. Me parte debatirme entre tragarme un pedazo de jamón o mejor hacerlo mañana, porque ya mañana me toca comer algo...

Ahora no sé cuánto peso... me da miedo hacerlo.
Siempre he sido así:  si comí algo ayer hoy no quiero pesarme, no puedo, me da fobia. La última vez que me pesé pesaba 52... y es que ya no es tanto el peso. Es la ropa, es sentirme la papada, es verme en el espejo los cachetes...

Quiero mejorar, y al mismo tiempo no lo quiero. Siento que no lo necesito.
Soy tan egoísta... y ya no puedo ser así.

Ya no DEBO ser así.

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-Voltaire.