A partir de mañana martes 7 de mayo del 2013, intentaré ser una persona medianamente normal.
La semana pasada, por pasarme de buena compañera y de amigable y no poder zafarme de la hora de la comida -como acostumbro-, fue un horror porque mi yo bulímico se apoderó de mí.
Obviamente, no bajé de peso y sólo me hinché y abusé de los laxantes. (Si vieran mi cara... es como un pez globo nauseabundo)
He de haber subido como 1.5 kgs, fácil.
Pero a partir de mañana, no intentaré ayunar por completo.
Intentaré una dieta cetogénica. Nunca lo he hecho, pero podría intentarlo y ver qué sucede.
Yo sólo quiero perder otros 5 u 8 kgs (tal vez 10).
Espero poder... tengo una debilidad obscena por las cosas dulces, aunque ayune días.. siempre quiero algo dulce, o mi café y el Splenda son como almas gemelas.
En lo sucesivo relataré mi trayecto.
En temas sentimentales, estoy deprimida.
No lloro todo el día o me quejo... pero me siento deprimida y asqueada todo el tiempo.
No sé por qué.
Y tampoco tengo mucho ánimo de averiguarlo.
Edición+
4:38 p.m. No sé cómo le voy a hacer con la dieta.
Me atraqué de cacahuates y gelatina y luego vomité. Luego tomé más agua y volví a vomitar. No sé de dónde está viniendo esta necesidad de bulimiconear. No me gusta. Preferí la semana pasada de fasting.
Espero poder, espero que no me ganen las ganas de vomitar, es por un bien, no quiero morir de hambre ni seguir estancada. Quiero intentar hacer las cosas bien, pero mi control de los impulsos es nulo. Me costó años dejar de cortarme. Me costó años dejar de huir. Esto quiero hacerlo bien, por mí, por mi hija, por mi matrimonio. Quiero hacer una dieta como la gente decente y mantenerme en maravillosos 45 o 43 kgs. Quiero ser feliz sin tener que vomitar o dejar de comer 3 días para sentirme contenta. Fuerza de voluntad y control, fuerza y control.
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