sábado, 13 de abril de 2013

Colecciones

Hola, mi nombre es Alejandra Anacronismo ("Hola Alejandra") y tengo problemas de acumulación de recetas de cocina.
Hoy me dí cuenta. De pronto, busco en internet recetas o cosas que "quiero prepararle a mi hija, a mi esposo, uy para el lunch! les van a encantar!"... y las pego todas en un documento exclusivo y clasificado con recetas de cocina. Por horas.

Lo notorio aquí es que
1.- No las hago porque, si me faltan ingredientes, me da miedo ir a comprar dichos ingredientes porque ir al supermercado es un suplicio, es horrible. Si se me ocurre comprar algo, una paleta, una barrita low-cal... termino comprando pendejadas "por si se ofrece más tarde en la noche y no puedo con la ansiedad de comer y vomitar". Entonces mejor no voy, para no tener la tentación de comprar algo para comer. Me da miedo hasta ir a la tienda de la esquina, me da pánico.
2.- Leer recetas, en vez de darme hambre, me la quita.

Es todo un sistema raquítico y enfermo la manera como este caos me ha vuelto con el transcurso de los años.
Busco maneras, "zonas de seguridad", escapes. Tics, rituales, costumbres que a simple vista son sólo estrafalarias, pero en el fondo, en mi mente, son todo un mecanismo de subsistir el día.
He ido más allá de contar calorías y hacer ejercicios o restringir.
Se ha metido en MI CEREBRO.

Nunca he estado ni estoy en un nivel de enfermedad FÍSICA tan grave.
Nunca he llegado a los 30 kgs ni cosas similares (ayer me pesé y peso 49... no bajo nada carajo...)
Pero esto ya no es nada más el peso. Y de verdad no lo es. Ya no es nada más matarme con ejercicio.

Leer recetas para sentir como que comes. 
Lo repito: leer recetas para sentir como que comes.
Nadie, NADIE "sano" pensaría que es en serio.
Pero sí lo es... Es una manera de acercarme a lo prohibido sin tener que caer en el pecado. 

Es el perro se menea con la patita  a sí mismo el pedazo de carne y luego lo avienta, en su acto masoquista. Y estoy mal, mal... hacerlo sí me llena, lo juro.
La capacidad del cerebro es indecible, no se puede calcular, más que la fuerza de voluntad, es la capacidad de engañar a tu cerebro, con tu propio cerebro, jugar con él.

El otro día me descubrí comprando un yogurth light, sin grasa, de 80 cals. y en vez de tomármelo 
lamí la tapa (de esas metálicas livianitas) y sólo estuve oliéndolo.... 15 minutos....
Y no tomé.

Mi siguiente colección tal vez sea de los chicles que se quedan sin sabor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tal vez no esté de acuerdo con lo que dices, pero con mi vida defenderé el derecho que tienes para decirlo.
-Voltaire.