martes, 9 de abril de 2013

La línea

La delgada línea entre control o no-control subyace particularmente en una cosa:
qué hala el gatillo. Después de eso todo es una mancha difusa y el qué, cómo, por qué, no existen.
Si no encuentras qué hala el gatillo nunca podrás tener el control total.
Yo pierdo mi control emocional muy pronto, y es terrible.
Cómo puedo danzar entre la bulimia y la anorexia con la mano en la cintura y controlar cada gramo de azúcar, cada caloría ("este chocolatito mejor después")... pero no puedo controlar mi ira y mi angusta disparadas porque se me acabaron los chicles o no me contestaron el teléfono, o simplemente alguien me miró feo en la calle y en automático les acuso de metiches, de imbéciles, quéchingaoslesimportamivida y si sólo llevo una botella de agua y estoy casi gris.
Encuentra qué te hala, encuentra quién o qué te hala a las orillas del descontrol, para poder erradicar su control sobre tí.
Parpadeo y todo es perfecto en mi mano, en mi mente, nada más.

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-Voltaire.