viernes, 7 de junio de 2013

Soledad.


Soledad 
aquí están mis credenciales, 
vengo llamando a tu puerta 
desde hace un tiempo. 
Creo que pasaremos juntos temporales, 
propongo que tú y yo nos vayamos conociendo. 

Aquí estoy, 
te traigo mis cicatrices: 
palabras sobre papel pentagramado. 
No te fijes mucho en lo que dicen, 
me encontrarás 
en cada cosa que he callado. 

Ya pasó... 
ya he dejado que se empañe... 
la ilusión... 
de que vivir es indoloro. 

Qué raro que seas tú 
quien me acompañe, 
soledad, 
a mí que nunca supe bien 
cómo estar solo.


Siempre me hace llorar esa canción.
Y si me hace llorar, no sé por qué la escucho.
Pero es tan "en el clavo".
No importa lo que suceda, siempre estaré sola. Venimos solos, solos nos vamos.
No importa si con esposo, sin esposo, hija, familia, padre.
Siempre habrá alguien/algo que me abandone.
Omisión.
Y lo odio.
Odio sentir este vacío existencial. Esta eterna insuficiencia. 
Si me esfuerzo, o no me esfuerzo, si triunfo o pierdo, si río o callo, o lloro, o enloquezco como un teporocho marihuano, si estoy de buenas, de malas, si soy cooperativa o no.
Si soy YO, o lo que queda de quien soy. Cometí el error de perder pedazos por llenar sus expectativas.
No importa nada. Nada es suficiente. Ni para Z ni para mi padre ni para mis jefes ni para mí misma. 

Yo- "Tú madre me ha dicho que no hiciera jetas de una manera muy grosera cuando me disgusté por una situación, qué onda con eso? Yo no le falté al respeto".
Z- "No bueno, sí te la pasas de jeta, pero no es excusa. Aunque bueno, con tus desbalances mentales y demás nunca se sabe, pero no, no es excusa."
¿De qué sirve esforzarse cada día? Siempre quedaré como la loca. Aunque sea cariñosa, aunque me porte linda, aunque quiera ser sexy, aunque lo que sea. Para él no soy más que una loca.
¿De qué sirve complacerlo en mil cosas si todo lo que hago está MAL?
¿De qué sirve poner mi mejor cara ante sus desgracias personales y frustraciones, ante sus "ojalá hubiera", ante sus  "personas como asunto pendiente"? De qué coño sirve apoyarlo si él no me quiere a mí.
Siempre me hace sentir como que preferiría estar en algún otro lugar, con sus tentaciones, su mota, su vida de parranda, sus mujeres que nunca se pudo coger.
Y estoy hasta el cuello de sentirme plato de segunda mesa.
YO SOY LA MESA,
vacía y sin manteles ni velas, sí, 
pero soy toda la mesa, carajo.
(aunque ni yo lo crea)


1 comentario:

  1. Holi!
    Primera vez que paso por tu blog, tienes una hija preciosa y tu pelo se ve re sano (no te puedo decir mucho más xq en las fotos de la entrada anterior no se ve mxo más xD). La canción no la he escuchado nunca -o eso creo- pero la letra se ve linda.. y nostálgica. Sobre los diálogos no sé quién será zeta pero a juzgar por tus últimas palabras ("soy la mesa") supongo que será tu chico(?).. En fin, que mal que te trate así, sea quien sea no tiene derecho, si quieres basurearte o llamarte loca que seas tu misma la que se trate así, pero no otro. Todas tenemos nuestras trancas y conflictos emocionales que muchas veces tenemos que sostenerlos con remedios (antidepresivos y/o ansioliticos comúnmente) pero eso no nos convierte en desquiciadas, yo voto que la próxima vez te hagas respetar, eres una persona valiosa que debe ser valorada, mereces sentirte plena, y estoy segura que lo vas a lograr, rodeate de gente que valga la pena. Besitos y buena suerte!
    Ah! Y sobre los kilos ganados.. una puta paja pero lo que se sube se baja! Muchísimo ánimo y no estas sola :)
    Te sigo

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-Voltaire.